Vie. Oct 30th, 2020

“EL HOGAR PARA EL ALCOHOLICO SALVO MI VIDA”

“Eduardo”, nombre ficticio, está tirado en una cuneta de San Martín, cerca del parque del pueblo.

Dos hombres que pasan frente a él lo ven detenidamente. La escena de aquel hombre sucio y mal oliente, parece impactarles mucho.

Lo levantan y lo suben a un vehículo y lo llevan a una modesta casa ubicada en la colonia Santa Eugenia de San Salvador.

En el camino lograron convencerlo de que necesita ayuda para recuperarse y acepta ingresar a un centro de rehabilitación.

Lo ingresan al centro de rehabilitación “El hogar para el Alcoholico”, una institución privada y sin fines de lucro que funciona desde hace 39 años en la Colonia Santa Eugenia de San Salvador y en donde miles de hombres de todas las edades, condición social, profesiones y religiones han tenido un proceso de rehabilitación y en su mayoría, fueron salvados de la vorágine del alcoholismo u otra adiccion.

Al llegar a “Eduardo”, lo evaluó un médico y tras el diagnóstico, le aplican las primeras dosis de tranquilizante y es llevado a un área en donde reposará las primeras 24 horas, mientras pasa el efecto de una borrachera prolongada, conocida popularmente como ZUMBA.

Son seis días los que “Eduardo”, deberá pasar ingresado en ese lugar, donde se le aplicará atención médica, psicológica, dieta adecuada y sobretodo ayuda espiritual.

Durante su internamiento, un médico supervisará su avance físico y mental, mientras a diario recibirá terapias de especialistas que contribuirán a crear conciencia de los efectos que provoca el alcoholismo en la persona, la familia y la sociedad.

Dentro del albergue, funciona un grupo de alcohólicos anónimos, conocido como LA ESPIGA, en cuya sesiones participan todos los huéspedes o pacientes ingresados y a la vez congrega a miembros de AA que llegan desde fuera a escuchar o compartir su experiencia como ex adictos.

“Ahí cuentan su experiencia y día con día se ven los avances y como las charlas han logrado cambiar la mentalidad de muchos. La interacción entre los pacientes también es fundamental en este proceso de rehabilitación”, nos comenta Hugo Nelson, un veterano servidor de esa casa de rehabilitación quien forma parte de la directiva que administra el albergue.

Los amigos que ingresaron a Eduardo, debieron pagar una cuota simbólica de 60 dólares para cubrir, los gastos de alimentación, medicamento y su estadía dentro de ese centro.

Normalmente el tratamiento de 6 días tiene un costo de 110 dólares, pero ellos pagaron solo la mitad, ya que pertenecen a un grupo de Alcoholicos Anónimos, que tienen algún nivel de prioridad, pues las bases del hogar, están cimentadas en miembros de esa organización que veían, que estos seres humanos, eran despreciados por la sociedad.

Y es que el hogar para el alcohólico, cuenta con los servicios de un médico, enfermeros, nutricionistas, una secretaria y un administrador, aunque existe una directiva integrada en su mayoría por pacientes recuperado que donan su tiempo y esfuerzo, como un gesto de agradecimiento por la ayuda que recibieron en su momento.

Durante la semana de internamiento, Eduardo conoció ahí hay muchas personas con el mismo problema, unos incluso con un estado de adicción más avanzado, lo que sirvió para crear conciencia que su problema de alcoholismo podría ser mucho más cruel.

Pero este albergue no solamente trata a personas adictas al alcohol, ahí son ingresados hoy en día muchas personas adictas al consumo de drogas como el crack la cocaína, la piedra, pega, metanfetamina y otras sustancias tóxicas que están deteriorando a las sociedades en el mundo.

El hogar para el alcohólico es el primer centro de rehabilitación de adictos creado en el país, está debidamente registrado en el Ministerio de Gobernacion, con su personería jurídica y su junta directiva, como una fundación sin fines de lucro.

Eduardo cumplió los seis días de internamiento, la psicoterapia colectiva, las charlas y las experiencias de muchos de sus compañeros pacientes lograron crear conciencia y ahora se ha vuelto un visitante y colaborador del albergue y tras varios años se mantiene abstemio y lo que es mejor, ha logrado la sobriedad no solamente en su organismo sino en su mente y en su alma.

Su adiccion es cosa del pasado, pasado que se convirtió en su fortaleza día a día para no caer en esa primera copa. Recuperó su familia y logró un nuevo trabajo.

“Todo gracias Dios y al hogar para el alcohólico que salvaron mi vida” dice.

El Hogar para el alcohólico cumple hoy 39 años de fundación, casi cuatro décadas, durante las cuales ha visto pasar y rehabilitarse a decenas de hombres de todas las edades, políticos, militares, comerciantes, periodistas, pastores, sacerdotes y cualquier persona que ha llegado con problemas de adicción que han tenido buena voluntad y se han logrado Rehabilita.

“Gracias a Dios por existir este hogar”, nos dijo un reconocido periodista que se rehabilitó en ese lugar y que ahora es un fiel testimonio que se puede cuando se quiere.

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Hogar para el alcoholico o llame al teléfono 2221-1186